Nuevamente mi amiga Mireya Viacava me inspira a escribir algo a partir de las notas de su blog.
¿Será mi musa inspiradora? Quizás así lo sea. Nos hicimos amigas en París y creo que fue ahí donde nació esta conexión de almas enamoradas de la escritura.
Está vez las reflexiones vienen por el lado del resultado de las últimas elecciones presidenciales en la Argentina. Al leer los diarios nacionales e internacionales me pongo a pensar lo que nos está pasando.
¿Cómo puede ser que nunca escuche a alguien en la calle, en los taxis, en los cafés defender a Cristina K, y sin embargo el 53% de los votos haya sido para ella? ¿Cómo puede ser que los datos que aparecen en los diarios sobre su gestión estén tan polarizados? O es blanco o es negro, o la adoro o la detesto.
No me pongo a hablar de estos resultados. No voté a Cristina ni me cae simpática.Pero reconozco en ella su inteligencia para haberse ganado la mayoría de los argentinos.
Simplemente me gustaría que podamos reflexionar un poco sobre lo que es la vida en sí. Comprender que nada es tan polar y que para que algunos estén contentos siempre tendrá que haber otro grupo que no lo esté. En eso los orientales son sabios. Su filosofía del bienestar es la integración de los opuestos. Ahí es donde se logra el equilibrio. Y como cualquier equilibrio dura un instante porque es en el tironeo de los opuestos donde surge la vida. El electrocardiograma lineal es signo de muerte.
Ojalá pudiéramos mostrar todo lo que somos y no que siempre nos dividamos entre lo malo o lo bueno. Cristina, evidentemente ,muestra algo positivo para muchos argentinos, y eso los demás no lo queremos ver. Es verdad que me gustaría que hubiera más presupuesto para la educación, que no tuviera que haber gente juntando cartones para comer, que el delinquir no fuera la mejor forma de trabajo y que el paco no fuera la solución para la angustia de no ser nadie, pero también creo que tenemos que aprender que la vida es esto. Son dos caras y si todo esto está quiere decir que la otra cara también está, solo que escondida, en las sombras tenebrosas que no se quieren mostrar, quizás porque no convenga.
Solo alejándonos un poco de las fronteras y conociendo otras culturas y formas de vivir podemos darnos cuenta de todo eso que también somos y que nos hace tan únicos. Ese arte que tenemos para hacer amigos, para festejar y celebrar, esa falta de acartonamiento para todo, esa soltura para crear de la nada en cualquier momento, esa solidaridad con el prójimo que sostiene todo lo que no está bien, ese ser gauchos siempre. Comprendamos que estamos todavía aprendiendo y en ese camino es lógico equivocarse, tropezarse, enojarse, entristecerse, rebelarse. Somos jóvenes y esa es nuestra mejor realidad, porque tenemos todavía mucha energía para encauzar. En vez de quejarnos, utilicemos todo esto para mostrar esa otra cara que está presente y que solo valoramos los que por diferentes razones dejamos de disfrutarlo por un tiempo al alejarnos.
Es curioso pero los que han votado a Cristina y no la critican, los que destacan algo en su gestión, los que ven algo que otros todavía no podemos ver, son aquellas personas que para algunos ojos son las que peor están. Y aquellos que viven mejor económicamente hablando, aquellos que pueden viajar, veranear, que tienen una o más propiedades, que mandan a sus hijos a colegios privados y que cobran abultados sueldos a fin de mes son los que se han instalado en el desagrado crónico. ¿qué más queremos para ser felices? ¿no será que los más enfermos son los que se encuentran en este grupo?¿no será que ese extraño bienestar nos ha alejado de una forma contemplativa e integradora de la vida ? Quizás el quid esté en aprender a vivir el presente, con todo lo que esto significa. Aprendiendo a tolerar las frustraciones como parte del trabajo de ser uno mismo y a disfrutar lo placentero como un remanso para seguir adelante.
Pensémoslo.
Enlaces:
http://mireyaviacava.blogspot.com/ y http://d-revistas.com/



