miércoles, 23 de noviembre de 2011

EL BESO EN PARIS






"Es París , según mis cálculos, la ciudad donde la gente se besa mejor. En París el beso ha dejado de ser un fenómeno privado. En las ceremonias públicas el beso del Presidente de la República, de los ministros y de los mariscales es parte establecida del protocolo. Este beso oficial de barba a barba, sirviendo de ejemplo, ha legalizado de paso el beso de amor. Los enamorados de París, en plena calle, cultivan sin reparo su derecho al beso En primavera, bajo la bóveda verde del Bois , el paseo de las parejas, es simplemente, una larga y pública sucesión de besos. No hay en estos besos callejeros, claro está, ni audacia ni picardía. Más que una necesidad sentimental de los enamorados, este beso del Bois es, en mi entender, una necesidad estética del alma parisiense. Dentro de la ordenada perfección del Bois, el beso está naturalmente atribuido a las parejas, como las hojas a los árboles o las flores a las plantas Se trata de completar un espectáculo, una pareja recatada y fría rompería allí la municipal armonía del conjunto. El beso ha perdido así, desde luego, la elegancia del pecado. Pero la ciudad ha ganado un elemento decorativo de primer orden. El beso de París tiene, en verdad, un insusbstituible valor municipal. Gracias a él el municipio parisiense economiza los sueldos de varias bandas de música. Porque estos besos de París difunden por todo una sensación musical, esa sensación de olvido, de paz, de juventud, que siembran por plazas y paseos las bandas del municipio".

Escrito por Roberto Gache (1891-1966) dramaturgo, ensayista y diplomático argentino, en su libro Glosario argentino ,publicado en 1928. Extraido del libro Paris para los Argentinos de Jorge Fondebrider

"En Buenos Aires, si los enamorados se besan en la calle pública promueven un escándalo y van presos. En París eso es la cosa más natural del mundo. Entretanto, el porcentaje de natalidad es mucho más elevado en Buenos Aires que en París. De donde se deduce que el pudor es una virtud patriótica y fecunda"

Escrito por Leopoldo Marechal (1900-1970) . Extraído del mismo libro París para los Argentinos.





¿Alguien se ha besado alguna vez paseando por el Bois de Boulogne, o en el puente de las artes, o bajo el farol iluminado de la place de Fürstenberg recordando la escena donde Newland Archer (Daniel Day-Lewis mira por última vez la ventana donde vive la Condesa Ellen Olenska (Michelle Pfeiffer) en la inolvidable película La Edad de la Inocencia.?
Pruébenlo y después me cuentan.

Mária




      
Enlace:

martes, 22 de noviembre de 2011

SANTA CECILIA: PATRONA DE LA MUSICA


Hoy es la fiesta de Santa Cecilia, patrona de la música. En París, el 21 de junio de todos los años se festeja el día de la música. Ese día empieza el verano, y toda la ciudad está de fiesta. Esta idea fue instaurada por el Ministro de Cultura Jack Lang, en el año 1982. Su motivación fue ver que una gran cantidad de gente tocaba algún instrumento musical en París.  Ese año se permitió que durante media hora entre 20.30 y 21 todos aquellos que quisieran podrían tocar música en cualquier rincón de la ciudad. La idea tuvo tanto éxito que hoy continúa la fiesta y dura hasta altas horas de la noche. No se programa nada, solo hay que salir con algún abrigo al hombro a caminar por las calles y deleitarse au coin de rue con algún conjunto de rock, un experto violinista, o alguna rubia que vestida de negro toca la flauta traversa sin inmutarse por el público que se detiene a escucharla. Hay conciertos en los parques, pequeños grupos en las esquinas de todos los barrios, pianistas en los restaurantes, saxofonistas en los pubs, en fin, solo es cuestión de recorrer y disfrutar.Los billetes de metro bajan de precio y no se cobran derechos de autor, para que todos puedan sentirse libres de interpretar lo que más les guste.
¿Podríamos imitarlos no? ¿que tal si alguien toma la idea y lo inauguramos el próximo 22 de noviembre, en honor a Santa Cecilia?

Aunque parece que alguien nos oyó!!!
Enlace: http://eternabuenosaires.com/2011/11/la-musica-sale-a-la-calle

Mária

jueves, 10 de noviembre de 2011

SER EXTRANJERO



El nadador. (Escultura realizada en Londres por Discovery Channel en promoción de un reallity show)

"Hace dos meses escasos era un provinciano ignorante desembarcando bajo la llovizna en los muelles de Southampton. Ahora está en el corazón de Londres, imposible de distinguir de cualquier otro oficinista londinense con su uniforme negro, intercambiando opiniones sobre temas cotidianos con un londinense de pura sangre, superando con éxito todas las convenciones de la conversación. Pronto, si continúa progresando y pronuncia con cuidado las vocales, nadie le dedicará una segunda mirada. Entre la multitud pasaría por londinense, y hasta puede que, a su debido tiempo, por inglés."

Extraído de Juventud de J.M.Coetzee (escritor contemporáneo sudafricano, premio nobel de literatura)

Ayer, conversando con mis compañeras de taller literario, compartíamos entre todas la gran verdad que encierra este párrafo de Coetzee. Todo aquel que emigra , se encuentra con la dificultad del idioma. Por más que sea el mismo que  hablamos, hay giros y códigos que son diferentes y palabras que tienen un uso distinto al que nosotros le damos en nuestro país.Inútil es insistir en continuar hablando como lo hemos hecho hasta ahora, porque el ser extranjero se hará aún más presente.
Si deseamos integrarnos será necesario esforzarnos en empezar a hablar como ellos. Menuda tarea! No es fácil lograrlo, requiere trabajo, dedicación ,tiempo para  abrir nuestra mente a nuevos horizontes.
Es aprender a nadar en las profundidades de una nueva cultura, que en sus palabras encierra su idiosincrasia. Es adentrarnos en esas aguas a veces gélidas que separan estos mundos que se enfrentan. Lleva tiempo, quizás mucho, quizás poco, quizás toda una vida, pero es sin duda la puerta para lograr comprender a quienes encontraremos todos los días en la cotidianidad. 
La primer reacción cuando uno se aleja de casa es deslumbrarse con lo nuevo, pero luego , cuando aparecen las sombras, la nostalgia se adueña de nosotros y esas costumbres tan distintas pasan a ser una barrera para la integración. Lograr vencer estos miedos y dificultades será poder lograr madurar en la diversidad.


Mária


jueves, 27 de octubre de 2011

POLARIDADES ARGENTINAS






Nuevamente mi amiga Mireya Viacava me inspira a escribir algo a partir de las notas de su blog.
¿Será mi musa inspiradora? Quizás así lo sea. Nos hicimos amigas en París y creo que fue ahí donde nació esta conexión de almas enamoradas de la escritura.
Está vez las reflexiones vienen por el lado del resultado de las últimas elecciones presidenciales en la Argentina. Al leer  los diarios nacionales e internacionales me pongo a pensar lo que nos está pasando.
¿Cómo puede ser que nunca escuche a alguien en la calle, en los taxis, en los cafés defender a Cristina K, y sin embargo el 53% de los votos haya sido para ella? ¿Cómo puede ser que los datos que aparecen en los diarios sobre su gestión estén tan polarizados? O es blanco o es negro, o la adoro o la detesto.
No me pongo a hablar de estos resultados. No voté a Cristina ni me cae simpática.Pero reconozco en ella su inteligencia para haberse ganado la mayoría de los argentinos.
Simplemente me gustaría que podamos reflexionar un poco sobre lo que es la vida en sí. Comprender que nada es tan polar y que para que algunos estén contentos siempre tendrá que haber otro grupo que no lo esté. En eso los orientales son sabios. Su filosofía del bienestar es la integración de los opuestos. Ahí es donde se logra el equilibrio. Y como cualquier equilibrio dura un instante porque es en el tironeo de los opuestos donde surge la vida. El electrocardiograma lineal es signo de muerte.
Ojalá pudiéramos mostrar todo lo que somos y no que siempre nos dividamos entre lo malo o lo bueno. Cristina, evidentemente ,muestra algo positivo para muchos argentinos, y eso los demás no lo queremos ver. Es verdad que me gustaría que hubiera más presupuesto para la educación, que no tuviera que haber gente juntando cartones para comer,  que el delinquir no fuera la mejor forma de trabajo y que el paco no fuera la solución para la angustia de no ser nadie, pero también creo que tenemos que aprender que la vida es esto. Son dos caras y si todo esto está quiere decir que la otra cara también está, solo que escondida, en las sombras tenebrosas que no se quieren mostrar, quizás porque no convenga.
Solo alejándonos un poco de las fronteras y conociendo otras culturas y formas de vivir podemos darnos cuenta de todo eso que también somos y que nos hace tan únicos. Ese arte que tenemos para hacer amigos, para festejar y celebrar, esa falta de acartonamiento para todo, esa soltura para crear de la nada en cualquier momento, esa solidaridad con el prójimo que sostiene todo lo que no está bien, ese ser gauchos siempre. Comprendamos que estamos todavía aprendiendo y en ese camino es lógico equivocarse, tropezarse, enojarse, entristecerse, rebelarse. Somos jóvenes y esa es nuestra mejor realidad, porque tenemos todavía mucha energía para encauzar. En vez de quejarnos, utilicemos todo esto para mostrar esa otra cara que está presente y que solo valoramos los que por diferentes razones dejamos de disfrutarlo por un tiempo al alejarnos.
Es curioso pero los que han votado a Cristina y no la critican, los que destacan algo en su gestión, los que ven algo que otros todavía no podemos ver, son aquellas personas que para algunos ojos son las que peor están. Y aquellos que viven mejor económicamente hablando, aquellos que pueden viajar, veranear, que tienen una o más propiedades, que mandan a sus hijos a colegios privados y que cobran abultados sueldos a fin de mes son los que se han instalado en el desagrado crónico. ¿qué más queremos para ser felices? ¿no será que los más enfermos son los que se encuentran en este grupo?¿no será que ese extraño bienestar nos ha alejado de una forma contemplativa e integradora de la vida ? Quizás el quid esté en aprender a vivir el presente, con todo lo que esto significa. Aprendiendo a tolerar las frustraciones como parte del trabajo de ser uno mismo y a disfrutar lo placentero como un remanso para seguir adelante.
Pensémoslo.

Enlaces:
http://mireyaviacava.blogspot.com/ y http://d-revistas.com/

viernes, 21 de octubre de 2011

ESTAR JUNTOS






EL DESVÁN

Ven, apiadémonos de los que tienen más fortuna que nosotros.
Ven, amiga, y recuerda
     que los ricos tienen mayordomos en vez de amigos,
y nosotros tenemos amigos en vez de mayordomos.
Ven, apiadémonos de los casados y de los solteros.

La aurora entra con sus pies diminutos
     como una dorada Pavlova,
y yo estoy cerca de mi deseo.
Nada hay en la vida que sea mejor
que esta hora de limpia frescura,
     la hora de despertarnos juntos.

Versión de Javier Calvo

Poema de Ezra Pound, escritor norteamericano (1885-1972)



miércoles, 19 de octubre de 2011

DISTINTOS TIEMPOS




"El tiempo corre de la misma manera para todos los seres humanos, pero todo ser humano flota de distinta manera en el tiempo"

Del libro Lo bello y lo triste de Yasurari Kawabata

miércoles, 12 de octubre de 2011

EL TRABAJO: una forma masculina de maternidad



Hace unos años ,un amigo, me explicaba lo que para él significaba su trabajo. Lo hacía con pasión, respeto, y a la vez con una intransigente defensa de esa manera tan particular de abocarse a su tarea proveedora para su familia. Me comparó su forma de tomar el trabajo, con lo que significaba la maternidad para la mujer.
Fue ahí donde comprendí, esa actitud a veces tan exagerada que tienen algunos hombres para entregarse a su trabajo. Pareciera que es la prioridad numero uno y que lo demás queda en segundo plano. Organizar un viaje, salir de vacaciones, ir a un acto de los chicos al colegio, acompañarnos al médico, está muchas veces en segunda línea cuando una exigencia laboral los reclama. Su familia ,a veces, lo lee como falta de interés, pero si logramos comprender qué paradigma rige este comportamiento podremos acompañar esta actitud ayudando a balancearla.

"Da igual que sea una tienda, un campo o una barca. el hombre se siente unido a su medio de vida por un oscuro lazo tejido de respeto y odio. Le prodiga cuidados. Lo rodea de mil atenciones y lo maldice por las noches. Porque lo parte en dos. Porque le roba los domingos y la vida de familia. pero aun así no se desharía de él por nada del mundo."


extraído del Libro El sol de los Scorta de Laurent Gaudé (ed. Salamandra)

Y como madre pienso: ¿que pensarán los hombres que nos acompañan en la vida, cuando, varias noches seguidas, no los seducimos en la cama, por tomar la fiebre de un hijo, o poner el vaporizador para que deje de toser? ¿cuántas veces se dormirán confundidos,también por sentirse en segunda línea mientras que nuestra cabeza y cuerpo corren de acá para allá atrás de los cuidados de la cría? ¿Que difícil encontrar el punto medio no? También nosotras podremos comprender este sabio párrafo de Laurent Gaudé cuando en el atardecer del día y cansadas de tanto lidiar, más de una vez soñemos, abrazadas a nuestros hijos y sin querer soltarlos, con habernos quedado solteras.

Mária


viernes, 7 de octubre de 2011

PARA TODOS LOS QUE AUN SOMOS NIÑOS



Cada vez que escucho esta canción siento tristeza, por todas esas órdenes y contraórdenes  que he dado a mis hijos cuando eran bajitos, sin darme cuenta que estaba haciendo de ellos un matambre. El tiempo me ha ayudado a consolarme y ver que tanto no los apreté porque andan felices por este mundo.
Pero hoy ,nuevamente motivada por el blog de mi amiga Mireya, la vuelvo a recordar. Y pienso en ellos mirándolos desde arriba, y verlos tan frágiles y espontáneos me ha hecho querer compartir con ustedes esta letra de Serrat que resume todo. No es para que no eduquemos, simplemente para que sepamos hacerlo de la mano de nuestra tierna paternidad. Para todos los que aún somos niños, va está canción de Serrat.




jueves, 6 de octubre de 2011

LA ETERNIDAD


La eternidad no es el más allá. Es esto. Si no la alcanzas aquí, no la alcanzarás en ninguna parte
Joseph Campbell

 Naciste completo, y te desintegraste
 Naciste espontáneo, y te rigidizaste
 Naciste bello y te malograste
 Naciste libre y te esclavizaste
 Naciste alegre y te entristeciste
 Estás sordo,ciego y mudo
Abrí tus ojos, oidos y dá voz a tu garganta
Sé quien has sido llamado a ser y serás feliz.

Mária

viernes, 30 de septiembre de 2011

VISITANDO A VAN GOGH



En la zona de Normandie, a una hora al noroeste de Paris, se encuentra el pequeño pueblo de Auvers sur Oise, donde murió Vincent Van Gogh en el año 1890. La triste historia de su vida empapa las callecitas empedradas que van subiendo las colinas que nos llevan a su tumba. Se encuentra enterrado al lado de su hermano Theo ,que fue quien lo acompaño y ayudó a lo largo de toda su vida. En este lugar Vincent pintó una inmensidad de cuadros en sus ultimos años, cuando la locura terminó dándole fin a su vida. Llegamos a Auvers sur Oise en auto, pero también lo podemos hacer en tren. . El pueblo tiene una pocas cuadras, asi que podemos recorrerlo todo a pie. Sobre la calle principal se encuentra l'Auberge Ravoux donde Vincent vivió en una habitación que se puede visitar . Otra visita interesente es el Château d'Auvers, donde se puede apreciar un espectáculo a través del cual se recorre el camino de los impresionistas , su evolución, rechazo y crecimiento. Todos los ambientes están decorados de época.. Vale la pena hacerlo.


Hay otros museos interesantes como el Museo de l'Absinthe que es la bebida alcohólica que dicen condujo a Vincent a su atroz final. Camino al cementerio está la Iglesia del pueblo que fue por él pintada, y los campos de trigo que también representó en sus telas.
Se puede almorzar en el Museo o en algun bar del pueblito o llevarse un picnic por si el tiempo acompaña
A veces encandilados por las luces de la gran ciudad nos perdemos la oportunidad de recorrer estos lugares de los alrededores de Paris, que tienen ese encanto indescriptible de toda Francia. Es un lindo paseo para hacer durante el día y distenderse un poco aprovechando para disfrutar de la naturaleza y de la historia de estas personas que hacen de Francia lo que es. A recordar !!!!!

Iglesia Auvers-sur-oise


Distancia desde París: 35 Km.
Dirección: norte.
Duración del viaje: 70 minutos en tren y autobús.
En coche: carretera A15 desde Porte de Clichy en París, salida nº7 a la carretera N184 (dirección Beauvais), salida Méry-sur-Oise.
En RER: línea A3 desde la Gare du Lyon o Châtelet-Les Halles (4.50€) hasta la estación de Cergy Préfecture, después autobús nº95-07 a Butry.
En tren: Desde la Gare du Nord o Gare de St-Lazare hasta Pontoise, donde se cambia al tren que va a Creil y para en Auvers-sur-Oise.
Bono de SCNF (adultos/niños 6-9 años, 14,80/8,70€) viaje de ida y vuelta a París y entrada al palacio incluidos.

¡Atención! La mayoría de estos lugares está cerrado en invierno.

Para preparar esta visita podemos leer alguna biografía de Van Gogh y disfrutar de algunos de sus cuadros en el Museo d'Orsay en Paris.  Ni que hablar si tenemos la oportunidad de visitar el Museo que lleva su nombre en Amsterdam, que es una maravilla.



viernes, 23 de septiembre de 2011

LA TOSCANA


Las piedras cargadas de historia que construyen las moradas de cada pueblo de la Toscana nos impregnan los sentidos de sensaciones únicas imposible de describir. Sus paisajes pintados con mil colores de otoño nos introducen en la mágia medieval que la atraviesa. Los invito a compartir el viaje que hace dos años hicimos por la Toscana ,sin incluir Florencia, que dejaré si Dios quiere para otra vez. Que lo disfruten

Mária

lunes, 19 de septiembre de 2011

EL PÁJARO CARPINTERO



Había una vez en un pueblo muy lejano, un coposo y viejo árbol, de esos que saben cobijar a todas las aves durante los calurosos días de verano. Sus hojas grandes y de color verde suave, abanicaban los nidos mientras que muchas hembras volaban a buscar alimento en otras tierras.
Había un solo pájaro que no lo abandonaba. Se trataba de un pájaro carpintero.
Ellos suelen buscar gusanos y bichitos bajo la corteza de estos árboles, golpeando con su duro pico en el tronco.Solía pasearse por sus ramas con aires de importancia disfrutando del privilegio de ser el único de su raza en este predio.
Un día advirtió que no estaba solo. Enfrente a su guarida descubrió otro árbol, muy parecido al propio, donde habitaba otra ave  de su misma especie, inmensamente bella, de negro plumaje color azabache, con su cabeza coronada por una cresta roja erguida. También golpeaba con su fuerte pico en el tronco, en forma insistente, logrando con lo que comía tener este aspecto tan llamativo y saludable.
El pájaro carpintero empezó a dudar de la riqueza del árbol donde él se abastecía, considerando que el otro pájaro había tenido más suerte que él. Fue así como decidió desalojar a su compañero de especie y nutrirse en esta rica fuente para lograr así mejor plumaje y colorido. Al principio fue solo un pensamiento, pero luego se convirtió en una obsesión. Comenzó a idear estrategias para echarlo, volando en las cercanías, lanzándose sobre él para asustarlo. Cada vez que decidía atacar el árbol, veía abalanzarse a su enemigo en la misma dirección, chocando con su pico al encontrarse. Picaba una o dos veces en este árbol tan especial, que le resultaba durísimo y del que era imposible sacar comida. Al sentir a su enemigo casi cuerpo a cuerpo regresaba a su casa por miedo a ser atacado.  Miraba su morada con recelo, nada le satisfacía y hasta dudaba de los alimentos que encontraba, aturdido por el deseo de ser como su rival.
Ya casi no comía. Se sentía debilitado y cansado. Le costaba volar.  
 Hasta que un día comenzó a darse cuenta que su compañero de especie, también había perdido el brillo de su pelaje y que ya su cresta no estaba tan erguida. Se envalentonó entonces, imaginando que era ahora cuando más posibilidades tenía de ganarle la batalla y por fin poder lograr comer del árbol tan deseado. Dudada de sus fuerzas, pero así y todo, tomó envión una vez más, seguro de obtener el triunfo.

Esa noche no volvió a su guarida. Sus vecinos de otras ramas,  preocupados esperaron hasta el alba su regreso. A la mañana siguiente vieron que en la casa de enfrente, una mujer con una escoba y una pala recogía, bajo las ventanas de vidrios espejados donde se reflejaba su árbol, el cuerpo muerto de nuestro pájaro carpintero.

Mária

miércoles, 14 de septiembre de 2011

HILOS DE AMOR



En los acantilados de la costa bretona, había una profunda cueva, donde muchas veces se refugiaba una mujer a llorar sus penas. Tenía un cuerpo encorvado a costa de arrastrar durante toda su vida su pesada cabeza, que la llevaba atada a una gruesa cadena de hierro.Sufría por si misma y por la desgracia de estar  partida en dos. Estaba rígida e insensible al viento y a la lluvia. Ya casi no sentía el dolor. Había quedado así, después de una infancia encerrada en una celda de un palacio, a raíz de unas faltas cometidas contra el rey.
Una vez grande la habían liberado, pero nunca más pudo colocar su cabeza en su lugar.Sus lágrimas corrían por sus mejillas sin prisa, pero también sin pausa, mientras que trataba de encontrar respuesta a sus desdichas. ¿Desdichas eran? Quizás no, pero las nubes espesas y negras del horizonte no le dejaban ver el sol que quería asomar por atrás, a toda costa. Decidió refugiarse en su cueva para no ser vista y ahí esperar que algún día alguien le diera una respuesta.


Una noche se quedó dormida y tuvo un sueño.
Un príncipe del mar llegaba en un velero desde lejos. Su capa de armiño le cubría el cuerpo esbelto y musculoso que denotaba su bravura en las batallas marítimas. Las velas desplegadas al viento para acelerar su ruta, mostraban la majestuosidad de su navío, propio de un hombre como él. Tenía unos pies grandes, como enormes patas de rana, que le servían para nadar y unos brazos largos y rudos que usaba  para abrazarse a los mástiles en las tormentas. Su melena larga le caía sobre los hombros con gran peso mientras que un mechón dorado le cubría sus enormes ojos negros a través de los cuales podía hablar.
La mujer estaba en la playa cavando un pozo muy profundo, porque un día en otro sueño un ángel le había dicho que ahí encontraría el pañuelo para secar sus penas.
Con sus pequeñas y frágiles manos excavaba el pozo sacando las piedras y la arena con cuidado para que no se desmoronaran sus paredes. Parecía no cansarse y su ceño fruncido marcaba el ahínco de su búsqueda.
El príncipe al verla desde lejos, deseó conocerla. Aproximó su nave y lanzó un enorme ancla de hierro para encallarla. Descendió con cuidado, porque sus enormes patas de rana eran buenas para nadar pero no para caminar sobre terrenos que no le eran propios. Se acercó a ella, quien no se había percatado de su presencia por estar concentrada en su tarea. Con sus enormes ojos negros la miró atento hasta descubrir sus lágrimas que caían en el fondo del enorme pozo que había cavado. Ahí se formó un pequeño charco de cristalino líquido donde se reflejaron ambos rostros. Con sus masculinas manos, curtidas por el viento tocó su mejilla. La mujer levantó su cabeza y vio que estaba entera. Lucía una túnica de lino blanca, que marcaba su delicada figura. Su piel tersa y suave, hacia estremecer las hojas de los árboles que no dejaban de temblar al verla. La luna había salido e iluminaba su larga cabellera de rizos dorados. Era bella, muy bella.
Levantó su rostro sorprendida tratando de entender que había ocurrido. Miró nuevamente en el fondo del pozo y se descubrió una vez más, bella, tan bella como jamás hubiera imaginado ser. El príncipe acarició nuevamente su mejilla y sin dudarlo la besó. Su cuerpo tembló con sus caricias y su corazón palpitó por primera vez. Una corriente eléctrica le atravesó las venas y la sangre comenzó a correr a toda prisa.
Sus labios se engrosaron, sus pechos insinuaron su deseo, mientras que su piel aterciopelada y sus rizos dorados brillaban, una vez más,bajo los rayos del sol naciente .. Se besaron y se amaron hasta el amanecer, como si siempre se hubieran conocido.
Al despertar del sueño, volvió al pueblo que la había visto crecer. Parecía un ángel llegado del cielo. La gente se agolpaba en las puertas de las casas para verla pasar. Los niños tocaban su vestido de lino blanco que parecía nieve recién caída. Los ancianos acariciaban su cabellera que parecía de seda.
Nadie la reconoció. Llevaba en su mano un pañuelo bordado con hilos de amor. 

Mária



INCOMPRENSIBLES CONTRASTES




Catedrales esculpidas en el hielo
azules como cobalto embravecido
por tus grietas asoma un grito de socorro                
que se esfuma de la base hasta la cima

Al oír caer los trozos en el agua
se estremece mi alma dolorida
e imágenes de las torres desplomadas
interrumpen la paz que ahí anida



¿Será posible el contraste que se enfrenta?
el odio, que nos quita el aliento,
la paz quebrada para siempre
las armas y las mentes corrompidas
que no duermen programando la desdicha

y aquí mismo, esta mole silenciosa
que manifiesta que el creador aún confía
nos regala místicos momentos
para poder escribir aquí
nuestra propia melodía

Mária
(escrito el 4 de octubre del 2001, en Los Notros, frente al Glaciar Perito Moreno a días del atentado de las Torres Gemelas)

DULCE DE MEMBRILLO




Cuando el dulce de membrillo era comprado, no me gustaba. 
Mientras que regresaba del colegio, los viernes al mediodía, iba imaginando el aroma que impregnaría la casa de mi abuela esa tarde. Ella sabía que a mi me gustaba el dulce de membrillo casero y que también me resultaba una fiesta ver su preparación.
Las frutas, las elegíamos juntas en la verdulería de la cuadra de su casa, en Peña entre Azcuénaga y Uriburu. Don Emilio, su dueño, las ponía en el cajón, sobre la vereda, inclinadas a unos cuarenta y cinco grados para que la perspectiva resaltara su perfección en color y forma.
 -Lo mejor para Ud. Madame. Se los elegí especialmente en el mercado esta mañana, le decía a mi abuela con voz melosa y estirada , relojéandola de arriba abajo,  para piropearla con pretexto.
 -Que elegante se vino hoy. Me gusta su pañuelo.
Y mi abuela, lo miraba de costado entre agradecida y cansada de escuchar siempre lo mismo. Y con un simple “Buenas tardes y gracias, don Emilio”, me tomaba de la mano y desaparecíamos de su vista, ya listas  para enfrentar nuestra tarea.
Al llegar a su casa, sacaba los membrillos y yo ya empezaba a saborear lo que se venía. Pelarlos no era fácil. El cuchillo solía enredarse entre la pulpa dura del fruto y la cáscara, y mientras que ésta se enrollaba  en  forma circular,  iba cayendo al tacho de basura. A veces, yo la atrapaba en el aire y la tiraba para atrás. Decían que la letra que se formaba al caer al piso, sería la inicial del chico que me gustaba. Y a veces coincidía. Luego cortaba con cierta dificultad los cascos, cuadrados y parejos, con movimientos lentos, como en una ceremonia y los iba tirando en un bowl. Rescataba las semillas, negras, chiquitas y muy pero muy brillantes. Tenían una forma oval, siendo más panzonas de un solo lado. Las ponía sobre una gasa, que estaba un poco amarillenta de tanto uso, junto a algunas cáscaras, atajadas antes de caer en mis manos. Hacía con ellas un paquetito y lo colgaba con un gancho de metal del borde de la cacerola. La llenaba de agua, y al fuego un buen rato.
 -El agua, a ojo, no hay cantidad precisa para esto, murmuraba mientras vertía el líquido. Este paso, era de vital importancia para el resultado final de la receta, porque gracias a él, se lograría la jalea. Después de una media hora de hervir y hervir, sacaba el atadito, un poco ajado de tanto calor y en ese jugo, ya aromatizado por los ingredientes, tiraba los membrillos cortados.
 -Medio kilo de azúcar por kilo de fruta, solía repetir cada vez, como pensando que yo me iba a olvidar de semejante dato importante. La cacerola era de aluminio, siempre lustrada como espejo, con virulana y jabón blanco. Tenía dos asas de bronce gruesas a los costados para levantarla. La tapa estaba medio abollada en un costado pero parecía no importarle. Luego, con cuidado, la apoyaba  sobre un calentador a kerosén que tenía en la cocina. Era negro, enlozado con unas pintitas blancas salpicadas sin orden.
 -El fuego parejito, es el secreto, terminaba diciendo.Y ahí comenzaba ese movimiento acompasado que de rato en rato, iba mezclando primero el almíbar y luego esa mezcla espesa que uniría los pedazos. Cuando lograba un color bordeaux oscuro, con una espuma al tono bailando en su superficie al compás del zumbido del calentador,  lo sacaba del fuego y lo dejaba enfriar.
            Ya a la noche, antes de dormirnos nos servíamos un poco y nos sentábamos a paladear ese sabor denso, un poco empalagoso pero de textura suave que se formaba con el jugo. Los cascos quedaban tiernos aunque al morderlos su exterior ofrecía resistencia a los dientes. Ese fondo ácido que se sentía luego del sabor dulzón del principio era lo que me animaba a seguir probando.Si le colocaba crema para suavizarlo ya era otra cosa. Como cambiaba de color por un rosado pálido sentía que el manjar ya no era el mismo. Lo prefería puro, elegante y tentador en su aspecto, bravo y atrapante en su sabor. Al tragar la  jalea espesa, que a mi me gustaba más que morder los trozos, se acariciaba mi garganta que se había puesto tensa de tanto desearlo.

Mária
(En homenaje a Mamenia, mi abuela paterna)

EL AMOR


Estar contigo o no estar contigo es la medida de mi tiempo.
Es, ya lo sé, el amor: la ansiedad y el alivio de oír tu voz, la espera y la memoria, el horror de vivir en lo sucesivo.

Extraído del cuento El amenazado, de Jorge Luis Borges
SONETO

Si para recobrar lo recobrado

debí perder primero lo perdido,
si para conseguir lo conseguido
tuve que soportar lo soportado,


si para estar ahora enamorado
fue menester haber estado herido,
tengo por bien sufrido lo sufrido,
tengo por bien llorado lo llorado.


Porque después de todo he comprobado
que no se goza bien de lo gozado
sino después de haberlo padecido.


Porque después de todo he comprendido
por lo que el árbol tiene de florido
vive de lo que tiene sepultado.
.

Francisco Luis Bernárdez, poeta argentino, periodista y diplomático,

viernes, 9 de septiembre de 2011

APRENDIENDO A CONFIAR

Cuando hablamos de límites, normalmente pensamos en limites de espacio, el que necesitamos para no sentirnos invadidos. Respetar los límites no siempre es fácil. Observamos al otro, decidimos lo que el otro necesita desde nuestras propias necesidades, invadimos el espacio ajeno con nuestra acción y esto normalmente nos trae problemas.
Pero hay otros límites que tambien son necesarios respetar . Y son los límites de tiempo, ese que se requiere para que el proceso de cada uno madure.
Cuando uno es padre o madre, vé la vida de sus hijos desde su propio balcón, que normalmente está más arriba del que habita su hijo. Y esto nos trae apremio, impaciencia e insolente exigencia de que ellos apresuren sus ritmos, transgredan su propio límite y procedan como nosotros pensamos que deben proceder porque nuestra perspectiva ya es más amplia y supuestamente esto nos trae sabiduría. Ahorrarles el proceso para que no sufran, de eso se trata.
Quizás sin darnos cuenta estamos cometiendo un abuso, el abuso propio del que le cuesta ponerse en los tiempos del otro.
Esto lleva a la rebeldía o al simple, educado alejamiento. Mucha cercanía produce lo que no deseamos: que el otro se aparte para tomar aire, para poder decidir sin influencias, para poder escucharse, para saber encontrarse a si mismo. Algunos necesitan cruzar fronteras, conocer otras formas de vivir, ampliar su mirada y su forma de pensar, porque sus límites se han estrechado tanto que se siente ahogado.
¿Pero qué pasa con nosotros,los padres? ¿Qué pasa con nuestro amor, que por momentos asfixia por temor a perder lo que más queremos? Respetar los límites del otro, respetar los tiempos necesarios para su ir y venir, para probar, para mirar, para comparar, para finalmente elegir lo que cada uno necesita, es un acto de madurez. Dolorosa madurez, la de tener que soportar la terrible aflicción que nos ocasiona ver que un hijo se va, que camina por senderos oscuros, por experiencias peligrosas, frecuentando amistades que nos dán miedo. Ocuparnos de todos estos sentimientos, aceptarlos, abrazarlos, compartirlos pero nunca negarlos es parte del camino propio para poder establecer ese límite que también nosotros necesitamos para no contaminarnos con el proceso ajeno. De esa forma, y a pesar del dolor que este tiempo de prudente distanciamiento nos provoque, lograremos establecer, a la larga, una relación mucho más profunda, sincera y amorosa a partir de la confianza que depositemos en que todo se dará en el momento justo.

Fragmento del monumento "Madre con hijo muerto"" de Kate Kollwitz en el interior de la Nueva Guardia en Berlin


jueves, 25 de agosto de 2011

PEQUEÑO HOMENAJE A PARIS Y A LA AMISTAD




¡Feliz quien, como Ulises, ha hecho un largo viaje, 
igual que aquél que conquistó el toisón,
y ha regresado, sabio y lleno de experiencia,
para vivir entre su gente el resto de sus días! 

¿Cuándo volveré a ver, ay, de mi pequeño pueblo
humear la chimenea, y qué estación será
cuando vea de nuevo el jardín de mi pobre casa,
que es para mí todo un reino, y mucho más aún?

Amo más la morada que erigieron mis abuelos
que de los palacios romanos las soberbias fachadas,
más que el mármol duro amo la arcilla fina,

Más mi Loira galo que el latino Tíber,
más mi pequeño Liré que el alto Palatino,
y más que el aire del mar la dulzura angevina.


Poema de Joachim Du Bellay (extraído del blog de mi amiga Mireya Viacava)




Me resuenan hoy estos versos, golpeando a mi puerta con sentimientos de nostalgia por lo que ya fue.
Intensos seis años en París desfilan en mi memoria, hilando las historias que tejieron la urdimbre de nuestro tiempo allá. Nos fuimos, porque el destino se presentó así. Todos las razones que pongamos son incompletas, porque la verdad es que hemos hecho un largo viaje que superó las expectativas que nos movieron a partir.
Y vienen a mi memoria los últimos días , cuando ya alojados en un hotel y con las valijas atiborradas con las cosas de último momento,  decidí vestirme de turista y  recorrer París por última vez como residente.
Tomé la línea 6 del metro que cruza el Sena . Una vez más admiré la Tour Eiffel con perspectiva. La miré de la misma forma que lo hacía cada vez que pasaba por ahí. Era el símbolo que me traía a la realidad en el sueño que creía estar viviendo. Llegué a mi barrio y al bajar en la estación Boissière las flores del negocio de la esquina me recibieron en todo su esplendor.
 Mis pasos fueron calmos a lo largo de sus calles, tratando de estampar en mi memoria cada rincón. Ya no era lo mismo entrar en el supermercado Casino y pagar mis compras  sin cargar mis puntos a la carte de fidelité. Ya no era lo mismo pasar por la poste de la Rue Lauriston sin entrar a despachar una carta o buscar una encomienda que habíamos recibido. Ya no era lo mismo pasar por la peluquería de la Rue Saint Didier sin levantar la mano para avisar  a Micheline que al día siguiente iría a cortarme el pelo. Ya no era lo mismo llegar a nuestro departamento en la Rue Cimarosa y en vez de entrar... tener que seguir de largo. 
Caminé, caminé ,caminé hasta cansarme. Llegué al puente que cruza a la isla Saint Louis, ese que tantas veces había atravesado cuando iba a visitar a mi amiga Evelyne que vivía ahí. Me paré una vez más para mirar Notre Dame en su mejor vista. Era la tarde ya y los rayos anaranjados del sol de un pronto otoño, le daban un aspecto especial. Un bâteau mouche  me arrancó de mi ensimismamiento con su bocina. Ese ensimismamiento que no me era desconocido. No había duda, el regreso era inminente.

Muchos me han preguntado por qué volvimos y yo ,con solo mirarlos a los ojos, les he respondido:
Porque como Ulises hemos hecho un largo viaje para regresar más sabios. 
Hemos vuelto porque extrañábamos el rancho, el fuego en la chimenea, la magnolia en flor, la foto de mis ancestros, el calor de la amistad y el inconfundible abrazo de nuestros hijos. 


Dedicado a nuestros amigos Connie y Marcelo del Blanco en vísperas de su regreso A CASA.

viernes, 19 de agosto de 2011

GIVERNY

A la hora de visitar París, la mayoría de la gente programa llenarse el día con visitas a los museos, monumentos, parques y el clásico Versailles. El resto del tiempo serán dedicadas a "flâner" por las callecitas empedradas y enroscadas de sus barrios.
París es una ciudad que tiene de todo y para todos. Una enorme variedad de actividades culturales, con fabulosas exposiciones de lo que uno quiera, hasta montón de bistros y cafecitos perdidos por ahí, donde uno puede pasar un rato más que agradable charlando con un amigo.
Pero no siempre en un viaje de pocos días ,y más si es la primera vez, tenemos tiempo de conocer sus alrededores, donde especiales rincones de sus pueblos nos invitan a soñar y trasladarnos a otros tiempos.
Uno de estos lugares es Giverny, el pueblo donde vivió Monet durante gran parte de su vida. Aquí se encuentra su tumba en un pequeño cementerio agarrado a la colina. http://giverny.org/gardens/
Para llegar a Giverny es bueno prepararse animicamente. Por lo tanto sugiero que antes leamos algo sobre el movimiento impresionista y sus consecuencias en el arte y, por sobre todas las cosas, también nos informemos sobre quien fue Claude Monet.http://es.wikipedia.org/wiki/Claude_Monet
A la mañana ni muy tarde ni muy temprano, nos dirigimos a la Gare Saint Lazare en el 8 ème y ahí compramos un boleto de ida y vuelta (allée-retour) a Vernon. El viaje dura más o menos 45 minutos o una hora. Al llegar a este pueblo, que vale la pena también recorrer, saldremos de la estación y enfrente nos espera un pequeño bus que nos lleva a Giverny. Si alguno es más osado, puede alquilar una bicicleta y recorrer siete kilómetros , adorados kilómetros hasta llegar a lo de Monet.
Giverny es un pueblo de pocas casas, todas de piedra. La mayoría se encuentran a lo largo de la calle principal. Muchas de ellas se han convertido en ateliers de artistas,  los que podemos visitar, conocer y por qué no entablar una pequeña amistad de un día. Todos son muy amables y nos están esperando para ayudarnos a apreciar sus obras. En uno de estos lugares se encuentra un artesano de la miniatura. Nos quedaremos boquiabiertos al ver los interiores de ambientes que arma con sus manos, utilizando mil chirimbolitos ridículos que encuentra por ahí.
La casa de Monet se encuentra enfrente a la playa de estacionamiento. Para visitarla se requiere de tiempo, no porque haya mucho para recorrer, simplemente porque hay mucho para disfrutar. Su casa es mágica y a medida que camino por sus pasillos y sus ambientes me da la sensación que escucho las voces de Claude y su familia en escenas cotidianas. No se puede sacar fotos, pero creo que eso es lo más encantador que tiene porque así no nos distraemos.
 Luego de recorrerla saldremos al jardín. Un enorme jardín con la variedad más impresionante de flores nunca vistas. Los sentidos se activan y no solo el olfato y la vista, sino también el gusto, porque se me hace agua a la boca al ver tanta belleza. Te dan ganas de probarlas!

Siguiendo un poco más el sendero cruzamos la ruta por un túnel y llegamos al jardín japonés, donde Monet pinto sus nenúfares. Esta reproducción de un jardín oriental es la demostración acabada de la sensibilidad extrema de un hombre que amo la naturaleza y, tanto fue así ,que ella misma lo invitó a dejar la forma de pintar clásica para hacerlo en el exterior y en forma rápida poder atrapar los efectos de luz . Parecía que las criticas que sufrió este movimiento no le hacían mella, porque su obra no paró hasta sus últimos días. Recorremos los senderos alrededor del estanque y nos vamos deteniendo en cada rincón ,un poco escondido, para disfrutar del paisaje. Recuerdo la primera vez que fui. Estaba sola. Ningún turista. Que placer! Porque estos lugares sin turistas son diferentes. Pero desgraciadamente ya no logramos encontrar muchos sitios que  nos regalen un rato en soledad. Todo debe ser compartido y a eso hay que atenerse. Por eso he aprendido a abstraerme y me interno en mis propios silencios para escuchar lo que la naturaleza me quiere decir.
Al terminar nuestro recorrido entramos al gran atelier donde hoy se encuentra el shop de recuerdos. Muchos me dicen que es un atentado al arte. No sé si es así, pero a mi me fascina. Siempre salgo con algo en la mano, un regalito para alguien, un recuerdo para mi.
Enfrente al estacionamiento hay un negocio encantador, donde también podremos disfrutar de ese refinamiento francés que me derrite el alma. Despues podremos hacer una visita al Museo Americano del Impresionismo, donde muchas veces encontramos exposiciones interesantes, finalizando con un almuerzo en la terraza de su restaurante. No olvidar averiguar los horarios del bus para el regreso a Vernon, calculando bien el tiempo para no perder el tren. Si pueden,antes de regresar a Buenos Aires,  visiten en París el Museo Marmottan http://www.marmottan.com/ y  la Orangerie,http://www.musee-orangerie.fr/ donde podrán apreciar sus nenúfares en todo su esplendor.

jueves, 18 de agosto de 2011

LOS DESEOS




Soñamos con que aquellos que nos rodean adivinarán nuestros deseos, con que ni siquiera hará falta expresarlos. Guardamos silencio. Por pudor, por miedo, por costumbre. O bien pedimos un montón de cosas que no deseamos pero sí necesitamos, de forma urgente e inútil, para llenar no sé qué vacío. ¿Cuántas veces has pedido realmente a alguien lo que querías?





extracto de Eldorado de Laurent Gaudé

martes, 9 de agosto de 2011

SE MIRA Y NO SE TOCA





Como si fuéramos a una joyería, la mirada se detiene con admiración frente a cada rincón del marché de la Av. President Wilson en el 16ème arrondisement de París. Es una exposición a la gloria de la alimentación.
Antes, cuando vivía en Buenos Aires, yo iba a los supermercados y en forma mecánica metía en el carrito, un kilo de tomates, uno de cebollas, un atado de remolacha y porque no uno de rabanitos ,si lo veía fresco. Cuando tenía tiempo abandonaba las góndolas para irme a la verduleria cerca de casa donde la fruta y la verdura siempre eran más frescas. Pero al llegar a París ,me dí cuenta que estos mercados de sus barrios nada tienen que ver con nuestros puestos de verdura y fruta. La forma en que los decoran ,sobre todo en los mercados clasificados como los mejores, requiere de arte y también de amor. Recorrerlos, es un placer.
Dán ganas de elegir minuciosamente entre la variedad de tomates, para después terminar comprando unos ejemplares negros nunca vistos que al comerlos nos deleita el paladar como el mejor manjar. Ni que hablar de los espárragos, los alcauciles, los ajíes y toda la fruta más insólita que alguna vez alguien haya deseado probar. Los gritos de sus vendedores, ofertando lo que queda a precios increíbles cuando llega ya la hora de ir cerrando, me tientan aún más para idear el menú especial que esa noche le ofreceré a mi familia.
Termino en el puesto de flores comprando unas pivoines rosas pálidas para decorar mi comedor.
Todo esto me recuerda que estoy en Francia donde el arte del buen comer ocupa un lugar de privilegio.
Nada de empanadas y pizzas a última hora, puestas sobre la mesa en la misma caja de cartón. Para homenajear a quien hace un mes hemos invitado, es necesario idear el menú, comprar los ingredientes esa mañana en el marché y poner la mesa con nuestras mejores galas. Ni que hablar de la elección del vino, tema que siempre me estresaba a la hora de tener que decidir!
Bon apetit!

ME CREÍA INACCESIBLE




Escultura de la Colometa (Personaje principal del libro La Plaza del Diamante de Mercé Rodoreda)
en Barcelona

Había levantado barricadas en mi corazón
Había embotado mi cuerpo.
Me había alejado de mis emociones.
A veces ese poder sobre mí
me embriagaba, me exaltaba.
Era dueño absoluto de mí mismo,
dueño de mi tragedia,
dueño de mi sufrimiento,
dueño de mi destino.
Era una especie de héroe inaccesible,
un dios insensible.
Mi cabeza guiaba mi vida entera.
Nunca, en esa atmósfera artificial,
me había sentido tan libre.
Pero un día, se resquebrajó mi torre de marfil,
mi rigidez se debilitó
mis certezas vacilaron.
Un gran vértigo se apoderó de mi ser.
Tenía miedo.
Tenía necesidades.
Era pequeño.
Temblaba.
Lloraba.
Adiós nobleza, rígida grandeza, divinidad...,
Volvía a ser humano.

                Jean de Monbourquette
Amar, perder....y crecer