miércoles, 28 de marzo de 2012

SER O NO SER


Las famosas etiquetas que nos ponen cuando somos chicos, sobre esas formas de ser que con inmensa espontaneidad surgen en nosotros, nos van fijando nuestra mirada sobre nosotros mismos en un solo punto. Nos conviene ser así, como nos ven, quizás porque deseamos que nos quieran. Si la etiqueta es negativa para el que la pone, trataremos de hacer lo contrario, solamente por lograr la aceptación del otro.
Así nos vamos formando, llenos de etiquetas por el cuerpo, que nos hacen prolijos o desprolijos, buenos o malos, ágiles o inútiles, sin darnos cuenta todas las posibilidades que, por ser fieles a ellas, perdemos en el camino.
Pero, la vida no es tan tolerante como aparentemente somos nosotros, y es por eso que tarde o temprano nos manda un cincel para comenzar a sacar todo ese mármol que nos recubre y nos ha hecho tan rígidos.
Una enfermedad, una perdida dolorosa, un trabajo que no se encuentra nos hace tocar fondo. De esa no podemos escapar. La paciencia cuelga sus botines y no quiere continuar siendo nuestro más fiel lazarillo.
El camino se esfuma en un bosque tenebroso. Ya no hay luz, ya no hay brújula. Estamos perdidos, ciegos, asfixiados, y detenidos frente a un acantilado de gran altura.
La alternativa es prácticamente nula. Solo nos queda saltar a un vacío desconocido. Querer hacerlo solo es una forma de suicidio. Ha llegado la hora de abrir nuestro corazón lleno de candados que anudan nuestros pesares, que atan nuestros miedos y que cierran nuestras gargantas. Ha llegado la hora de ser. Pidamos ayuda y la respuesta llegará.

Mária Berardi

CORAZON ACORAZADO





La humanidad ha dormido, y sigue durmiendo,
arrullada por las estrecheces y limitaciones de
sus amores cerrados.

                                                             Teilhard de Chardin

martes, 27 de marzo de 2012

CAMBIO YO, CAMBIA EL MUNDO





En los talleres de comunicación creamos un espacio donde podemos tener una experiencia profunda  sobre nuestra manera de comunicarnos.
Muchas veces sucede que creemos estar diciendo lo que nos pasa, pero al ver las reacciones del entorno nos damos cuenta que nuestro mensaje no es tan claro, o viceversa, los demás nos dicen cosas y nosotros interpretamos algo diferente que nos lleva a situaciones confusas. Todo esto nos crea malestares en nuestra convivencia que generan de a poco distanciamientos con las personas que más queremos.

Comunicarse bien es crecer, y cuando se crece se comprende, se respeta, en una palabra se ama de verdad, aceptándonos como somos y aceptando a los demás como son.
Pero para eso, es necesario aprender a mirarse a uno mismo, animándose a revisar esos mandatos y creencias, que en muchas oportunidades nos han hecho poco tolerantes por tener una mirada rígida sobre las cosas. Cuando dejamos de hablar de los otros y podemos empezar a hablar de nosotros mismos y lo que nos sucede con lo que nos pasa, comienza el verdadero cambio.
Y al cambiar yo, cambia mi entorno.





Mária Berardi