Escultura de la Colometa (Personaje principal del libro La Plaza del Diamante de Mercé Rodoreda)
en Barcelona
Había levantado barricadas en mi corazón
Había embotado mi cuerpo.
Me había alejado de mis emociones.
A veces ese poder sobre mí
me embriagaba, me exaltaba.
Era dueño absoluto de mí mismo,
dueño de mi tragedia,
dueño de mi sufrimiento,
dueño de mi destino.
Era una especie de héroe inaccesible,
un dios insensible.
Mi cabeza guiaba mi vida entera.
Nunca, en esa atmósfera artificial,
me había sentido tan libre.
Pero un día, se resquebrajó mi torre de marfil,
mi rigidez se debilitó
mis certezas vacilaron.
Un gran vértigo se apoderó de mi ser.
Tenía miedo.
Tenía necesidades.
Era pequeño.
Temblaba.
Lloraba.
Adiós nobleza, rígida grandeza, divinidad...,
Volvía a ser humano.
Jean de Monbourquette
Amar, perder....y crecer

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