A la hora de visitar París, la mayoría de la gente programa llenarse el día con visitas a los museos, monumentos, parques y el clásico Versailles. El resto del tiempo serán dedicadas a "flâner" por las callecitas empedradas y enroscadas de sus barrios.
París es una ciudad que tiene de todo y para todos. Una enorme variedad de actividades culturales, con fabulosas exposiciones de lo que uno quiera, hasta montón de bistros y cafecitos perdidos por ahí, donde uno puede pasar un rato más que agradable charlando con un amigo.
Pero no siempre en un viaje de pocos días ,y más si es la primera vez, tenemos tiempo de conocer sus alrededores, donde especiales rincones de sus pueblos nos invitan a soñar y trasladarnos a otros tiempos.
Uno de estos lugares es Giverny, el pueblo donde vivió Monet durante gran parte de su vida. Aquí se encuentra su tumba en un pequeño cementerio agarrado a la colina. http://giverny.org/gardens/
Para llegar a Giverny es bueno prepararse animicamente. Por lo tanto sugiero que antes leamos algo sobre el movimiento impresionista y sus consecuencias en el arte y, por sobre todas las cosas, también nos informemos sobre quien fue Claude Monet.http://es.wikipedia.org/wiki/Claude_Monet
A la mañana ni muy tarde ni muy temprano, nos dirigimos a la Gare Saint Lazare en el 8 ème y ahí compramos un boleto de ida y vuelta (allée-retour) a Vernon. El viaje dura más o menos 45 minutos o una hora. Al llegar a este pueblo, que vale la pena también recorrer, saldremos de la estación y enfrente nos espera un pequeño bus que nos lleva a Giverny. Si alguno es más osado, puede alquilar una bicicleta y recorrer siete kilómetros , adorados kilómetros hasta llegar a lo de Monet.
Giverny es un pueblo de pocas casas, todas de piedra. La mayoría se encuentran a lo largo de la calle principal. Muchas de ellas se han convertido en ateliers de artistas, los que podemos visitar, conocer y por qué no entablar una pequeña amistad de un día. Todos son muy amables y nos están esperando para ayudarnos a apreciar sus obras. En uno de estos lugares se encuentra un artesano de la miniatura. Nos quedaremos boquiabiertos al ver los interiores de ambientes que arma con sus manos, utilizando mil chirimbolitos ridículos que encuentra por ahí.
La casa de Monet se encuentra enfrente a la playa de estacionamiento. Para visitarla se requiere de tiempo, no porque haya mucho para recorrer, simplemente porque hay mucho para disfrutar. Su casa es mágica y a medida que camino por sus pasillos y sus ambientes me da la sensación que escucho las voces de Claude y su familia en escenas cotidianas. No se puede sacar fotos, pero creo que eso es lo más encantador que tiene porque así no nos distraemos.
Luego de recorrerla saldremos al jardín. Un enorme jardín con la variedad más impresionante de flores nunca vistas. Los sentidos se activan y no solo el olfato y la vista, sino también el gusto, porque se me hace agua a la boca al ver tanta belleza. Te dan ganas de probarlas!
Siguiendo un poco más el sendero cruzamos la ruta por un túnel y llegamos al jardín japonés, donde Monet pinto sus nenúfares. Esta reproducción de un jardín oriental es la demostración acabada de la sensibilidad extrema de un hombre que amo la naturaleza y, tanto fue así ,que ella misma lo invitó a dejar la forma de pintar clásica para hacerlo en el exterior y en forma rápida poder atrapar los efectos de luz . Parecía que las criticas que sufrió este movimiento no le hacían mella, porque su obra no paró hasta sus últimos días. Recorremos los senderos alrededor del estanque y nos vamos deteniendo en cada rincón ,un poco escondido, para disfrutar del paisaje. Recuerdo la primera vez que fui. Estaba sola. Ningún turista. Que placer! Porque estos lugares sin turistas son diferentes. Pero desgraciadamente ya no logramos encontrar muchos sitios que nos regalen un rato en soledad. Todo debe ser compartido y a eso hay que atenerse. Por eso he aprendido a abstraerme y me interno en mis propios silencios para escuchar lo que la naturaleza me quiere decir.
Al terminar nuestro recorrido entramos al gran atelier donde hoy se encuentra el shop de recuerdos. Muchos me dicen que es un atentado al arte. No sé si es así, pero a mi me fascina. Siempre salgo con algo en la mano, un regalito para alguien, un recuerdo para mi.
Enfrente al estacionamiento hay un negocio encantador, donde también podremos disfrutar de ese refinamiento francés que me derrite el alma. Despues podremos hacer una visita al Museo Americano del Impresionismo, donde muchas veces encontramos exposiciones interesantes, finalizando con un almuerzo en la terraza de su restaurante. No olvidar averiguar los horarios del bus para el regreso a Vernon, calculando bien el tiempo para no perder el tren. Si pueden,antes de regresar a Buenos Aires, visiten en París el Museo Marmottan http://www.marmottan.com/ y la Orangerie,http://www.musee-orangerie.fr/ donde podrán apreciar sus nenúfares en todo su esplendor.



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