miércoles, 12 de octubre de 2011

EL TRABAJO: una forma masculina de maternidad



Hace unos años ,un amigo, me explicaba lo que para él significaba su trabajo. Lo hacía con pasión, respeto, y a la vez con una intransigente defensa de esa manera tan particular de abocarse a su tarea proveedora para su familia. Me comparó su forma de tomar el trabajo, con lo que significaba la maternidad para la mujer.
Fue ahí donde comprendí, esa actitud a veces tan exagerada que tienen algunos hombres para entregarse a su trabajo. Pareciera que es la prioridad numero uno y que lo demás queda en segundo plano. Organizar un viaje, salir de vacaciones, ir a un acto de los chicos al colegio, acompañarnos al médico, está muchas veces en segunda línea cuando una exigencia laboral los reclama. Su familia ,a veces, lo lee como falta de interés, pero si logramos comprender qué paradigma rige este comportamiento podremos acompañar esta actitud ayudando a balancearla.

"Da igual que sea una tienda, un campo o una barca. el hombre se siente unido a su medio de vida por un oscuro lazo tejido de respeto y odio. Le prodiga cuidados. Lo rodea de mil atenciones y lo maldice por las noches. Porque lo parte en dos. Porque le roba los domingos y la vida de familia. pero aun así no se desharía de él por nada del mundo."


extraído del Libro El sol de los Scorta de Laurent Gaudé (ed. Salamandra)

Y como madre pienso: ¿que pensarán los hombres que nos acompañan en la vida, cuando, varias noches seguidas, no los seducimos en la cama, por tomar la fiebre de un hijo, o poner el vaporizador para que deje de toser? ¿cuántas veces se dormirán confundidos,también por sentirse en segunda línea mientras que nuestra cabeza y cuerpo corren de acá para allá atrás de los cuidados de la cría? ¿Que difícil encontrar el punto medio no? También nosotras podremos comprender este sabio párrafo de Laurent Gaudé cuando en el atardecer del día y cansadas de tanto lidiar, más de una vez soñemos, abrazadas a nuestros hijos y sin querer soltarlos, con habernos quedado solteras.

Mária


1 comentario:

  1. que cierto esto ,más de una vez lo pienso, pero no me cambio por nada del mundo. Prefiero madre desbordada que no tenerlos

    ResponderEliminar